UE, México y TLCUEM: crecimiento y viejas asimetrías

2026-05-18 18:06:46 - MUNDO


México y la Unión Europea firman en Ciudad de México la actualización de su tratado de libre comercio (TLCUEM) en un evento de alto perfil el 22 de mayo de 2026, que contará con la presencia de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Se estima que la modernización del acuerdo comercial del año 2000, que antes se enfocó en productos industriales y ahora incluirá también productos agrícolas y el comercio digital, podría hacer crecer el comercio en un 35 por ciento.

Según expertos consultados por Deutsche Welle, se trata de un mensaje geoeconómico importante, en un momento donde el libre-comercio basado en reglas se encuentra a la defensiva ante la guerra arancelaria desatada por EE. UU. Pero también advierten que el tratado sigue profundizando una relación desigual en detrimento de México.

"Que venga von der Leyen aquí días antes de la revisión del Tratado México-Canadá-EE.UU. de libre comercio (T-MEC) es un mensaje importante", comenta a DW Óscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

"Manda la señal que el resto del mundo sigue creyendo en el comercio basado en reglas", dice el politólogo, formado en la Universidad de Hamburgo y la LSE de Londres. "La UE es el segundo mayor inversionista en México y un socio fundamental en sectores como las finanzas, la energía, la construcción, la hospitalidad y la manufactura", añade.

Por su parte, Johannes Hauser, director general de la Cámara Mexicano-Alemana de Comercio e Industria (Camexa), lo ve como "una señal política hacia EE. UU. de que México no se conforma con un solo socio y está diversificando sus relaciones".

Manuel Pérez Rocha, investigador asociado del Institute for Policy Studies (IPS) en Washington DC, tiene una visión más crítica: "El tratado profundiza el desequilibrio existente que ha aumentado el déficit comercial mexicano", critica el experto en comercio internacional, en entrevista con DW. "La nueva versión no beneficia a los productores mexicanos, sino a los grandes exportadores agroindustriales vinculados a transnacionales", agrega.

Desde la firma del TLCUEM original en el año 2000, se ha cuadriplicado el comercio entre ambas regiones, llegando en 2024 a un volumen de más de 82.000 millones de euros. Sin embargo, sigue siendo apenas un siete por ciento del total del comercio exterior de México cuyo principal socio comercial es EE.UU. México tiene un déficit en su comercio con la UE de 49.000 millones de USD según cifras de 2024.

Hauser y Ocampo destacan que Hauser y Ocampo destacan que, a diferencia del acuerdo de la UE con el Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia), las negociaciones han sido mucho menos conflictivas gracias a la complementariedad de las economías. "Ese miedo del Mercosur no existe aquí, porque México no exporta ni carne ni cereales, sino frutas y hortalizas que no compiten con Europa", dice Ocampo.

Sin embargo, uno de los puntos conflictivos en las negociaciones fueron las denominaciones de origen. Es un tema especialmente importante para los agricultores mediterráneos. En el futuro habrá unos 350 productos con denominaciones protegidas en ambos lados, como, por ejemplo, el tequila mexicano, el mango Ataulfo, la vainilla de Papantla, el champán francés, el jamón de Parma o el gouda holandés.

Hauser estima que se eliminarán aranceles en 95 por ciento de los productos. "Así se abren nuevas oportunidades de comercio, tanto para empresas mexicanas como europeas", enfatiza.

Hay puntos que preocupan a Pérez Rocha, especialmente el mecanismo de solución de controversias entre inversionistas y Estados (ISDS, en inglés).

En el nuevo tratado, se crea un tribunal permanente a tal fin para reemplazar los paneles ad hoc que solían usarse en este tipo de pleitos. "Hay un poco más de transparencia en este mecanismo, pero sigue siendo un sistema completamente desbalanceado, donde las corporaciones tienen privilegios y los Estados tienen que limitar sus regulaciones", cuestiona el investigador. "El Gobierno mexicano mantiene con ese tratado el statu quo, en lugar de buscar cambios progresistas", dice el experto.

En su opinión, México debería haber seguido el ejemplo de Brasil, que excluye los ISDS de sus tratados de libre comercio. De hecho, no figura tampoco en el tratado recién firmado entre el Mercosur y la UE. Estudios académicos muestran que los ISDS son usados principalmente por empresas mineras y petroleras para impedir regulaciones ambientales más estrictas en los países donde se encuentran los yacimientos y cuyas poblaciones sufren las consecuencias de la explotación de los recursos.

México es el tercer país más demandado por inversionistas en la región, luego de Venezuela y Argentina, con demandas pendientes de más de seis mil millones de dólares, muchas de ellas vinculadas a las contrarreformas energéticas de 2021 y 2024 que han afectado a empresas multinacionales.

Aunque el nuevo TLCUEM abre la posibilidad de una expansión del comercio transatlántico, el tratado por sí solo no basta, advierten los analistas. México arrastra problemas estructurales profundos. Los principales según Ocampo son: cuellos de botella en energía, infraestructura logística (trenes, puertos, aeropuertos) y seguridad física y jurídica tras la reciente y muy polémica reforma judicial que somete a los jueces a votación popular.

"Empresas grandes pueden administrar estos riesgos, pero para pequeñas es demasiado grande", advierte Ocampo, quien también critica que la diplomacia comercial ha languidecido desde 2019 por el poco interés del gobierno mexicano.

Hauser, por su lado, observa "un mayor esfuerzo por parte del Gobierno para atender las inquietudes del sector privado". Pero eso, según Pérez Rocha, crea tensiones dentro del partido gobernante Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que se define de izquierda, con una narrativa nacionalista privilegiando las empresas públicas y el desarrollo nacional por encima de un modelo neoliberal y globalizado como el TLCUEM.

Las contradicciones aflorarán hacia el futuro, advierte, por ejemplo, en temas como la apertura de las licitaciones de gobiernos estatales a empresas europeas. "Las compras públicas son tradicionalmente uno de los principales mecanismos para el fomento económico nacional de la parte del Estado", subraya.

La modernización del TLCUEM abre una nueva etapa de intercambio transatlántico, pero también reaviva el debate sobre quién gana y quién pierde en la apertura comercial. En México, el desafío seguirá siendo convertir el acceso a mercados en desarrollo interno, y no sólo en más dependencia.

(ms)

Fuente: dw.com