El balotaje repite patrones que dividen a Perú desde hace décadas: fujimorismo vs. antifujimorsmo y ciudad vs. zonas rurales

2026-05-17 17:53:46 - MUNDO


Luego de un mes desde que los peruanos fueron a las urnas y un conteo oficial que tuvo al país en vilo en medio de acusaciones de fraude y actas observadas e impugnadas, el izquierdista y auto proclamado “castillista” Roberto Sánchez del partido Juntos por el Perú logró el segundo lugar con 12,04 % de los votos, según los resultados oficiales de la ONPE. Keiko Fujimori quedó en primer lugar con 17,2 % de los votos.

Sánchez y el candidato de derecha de Renovación Popular, Rafael López Aliaga, conocido como Porky, se disputaron voto a voto para pasar a la segunda vuelta y enfrentar a la líder de Fuerza Popular el próximo 7 de junio en una carrera electoral sin precedentes en la historia del país.

De un carrusel de 35 candidatos presidenciales, que incrementó aún más la fragmentación del voto peruano, Sánchez apareció al principio relegado a un séptimo lugar cuando el escrutinio de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) iba al 48 %, pero fue escalando y remontó esa desventaja conforme llegaban los votos de distintas regiones del país. Las encuestas de opinión, días antes de la elección, daban señales de un posible empate por el segundo lugar entre López Aliaga, Ricardo Belmont del Partido Cívico Obras y el cómico Carlos Álvarez, de País para Todos.

Este viernes, luego de que la ONPE alcance el 100 % del conteo de votos (y antes de la proclamación formal del Jurado Nacional de Elecciones), Sánchez afirmó que derrotará “a la corrupción fujimorista” en la segunda vuelta. Para ello, pidió el apoyo de los dirigentes populares “para compartir las luchas y esperanzas, asumiendo como propias las luchas del pueblo”. El sábado tuvo un acto de campaña en Puente Piedra, uno de los distritos más grandes y habitados de la capital. “La Lima provinciana se hizo presente con fuerza y dignidad”, aseguró en sus redes sociales.

Mientras que López Aliaga logró la mayoría de los votos solo en Lima (21 % en la capital), el voto para Fujimori, en su cuarto intento de llegar a la presidencia, provino mayormente del interior urbano en el país. En tanto, el de Sánchez fue un voto mucho más rural, explica a CNN Hernán Chaparro, psicólogo social y catedrático de la Universidad Católica del Perú.

Fujimori obtuvo más del 20 % de los votos en regiones de la costa peruana como Piura, Lambayeque y La Libertad, y parte de la selva, como Loreto y Ucayali. Sánchez salió victorioso en 11 regiones, sobre todo en la sierra norte y el sur andino del país, un escenario bastante similar a los resultados en el 2021, cuando Fujimori y Pedro Castillo pasaron a la segunda vuelta.

El nuevo mapa electoral y el ascenso de Sánchez han resaltado aún más la marcada diferencia entre el electorado de la capital, que concentra aproximadamente a un tercio de la población, y el del resto del país. El equipo del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), que llega a zonas rurales y a distritos urbanos pequeños, registró el crecimiento del entonces candidato y expresidente Pedro Castillo en camino a las elecciones presidenciales del 2021 y el de Sánchez de 2026.

“El crecimiento de Sánchez fue entre enero y febrero, y ese mismo crecimiento con porcentajes muy parecidos lo vi en Castillo entre diciembre de 2020 y enero de 2021”, aseguró a CNN Patricia Zárate, investigadora principal del IEP.

“Lo que ha sucedido, más que una diferencia entre izquierda y derecha, que la hay definitivamente, aquí es una diferencia Lima versus el resto del país”, resaltó.

“Sobre todo en la sierra, porque si tú ves los distritos que votan más por Sánchez, son los distritos de la sierra, no las capitales de provincia que son mucho más urbanas. Entonces hay un componente andino, un componente también en distritos pequeños de la Amazonía, pero la Amazonía más chiquita”, añadió Zárate.

El peso de ese voto rural que llegó al final de la carrera se puede explicar con las características del voto indeciso en las regiones alejadas de la capital.

“Muchas veces hay lugares donde el voto se decide a partir de tradiciones colectivas, la comunidad se reúne y decide: a éste se le apoya. Y suele ser la última semana que hacen ese tipo de votaciones”, explicó Chaparro.

“A esto se suma el voto en zonas urbanas intermedias del interior del país, donde existe una mayor concentración de pobreza, población con bajos niveles educativos. Como no creen en ninguno de los políticos existentes, terminan tomando decisiones al final y muchas veces es el discurso del excluido y (el voto) termina eventualmente hacia candidatos como Sánchez”, agregó Chaparro.

Este voto como pedido de inclusión por quienes se sienten marginados y frustrados con la falta de desarrollo en sus regiones se ha incrementado aún más luego de la elección y salida del ahora expresidente Castillo, condenado a prisión por conspiración para la rebelión luego de un fallido intento de golpe.

“Ese porcentaje que saca Sánchez es de ese sector más olvidado, abandonado, que ha sentido que la salida de Castillo luego del autogolpe fue básicamente más bien un golpe contra Castillo. Y es probablemente la población que fue la más afectada durante el estallido social de hace tres años, que padeció muchísima represión”, dijo a CNN Omar Coronel, politólogo de la Universidad Católica del Perú.

Desde los tiempos en que Perú era colonia española, la riqueza y el poder político del país se han concentrado en Lima. Mientras que las regiones sobre todo del centro y sur, así como la amazonia, se han sentido aisladas y subdesarrolladas por décadas. Aunque el país experimentó un progreso económico, la pandemia del covid-19 resaltó los niveles de desigualdad y deficiencias en infraestructuras sanitarias, educativas y de transporte en el resto del país.

El sentimiento de separación con la costa y zonas urbanas se hace más evidente en áreas donde poblaciones indígenas quechuas y aimaras mantienen sus propias lenguas y tradiciones culturales.

En Huancavelica Sánchez obtuvo 43 % de los votos, en Apurimac, 41 %, mientras que en Puno logró 24 %. En esta última región la frustración e indignación con la represión del estado, marginalización y desigualdad se hizo más evidente luego de las protestas que cobraron más de 50 muertos, sobre todo en el sur del país. El sentimiento de exclusión se exacerbó luego que la entonces presidenta Dina Boluarte dijera que “Puno no es Perú”.

“No ha habido cambios o intentos de inclusión, más bien se ha mantenido un discurso que ha terruqueado, que ha ninguneado, que ha posicionado a la población alejada, particularmente a la de Puno, inclusive como enemigos del Perú”, detalló Coronel.

Se espera que la campaña durante la segunda vuelta para elegir al noveno presidente del país en una década sea aún más polarizada que la última en el 2021, protagonizada por Keiko Fujimori y Pedro Castillo. Cómo se posicione cada candidato será fundamental, evitando las acusaciones directas y centrándose en sus propuestas específicas de Gobierno.

Se espera que la heredera del Fujimorismo continué capitalizando en la memoria de mano dura y legado de su padre, el difunto expresidente Alberto Fujimori. El día de la primera vuelta se vio a Keiko y su familia visitando su tumba a primeras horas de la mañana.

“Teniendo en cuenta sus derrotas anteriores, Keiko puede reposicionarse esta vez como una heredera que respeta el legado de su padre, pero que también es distinta”, según Zárate, y así remontar el voto anti-fujimorista.

Si Fujimori opta por una postura más institucional de la que tuvo en el 2021, evitando criticar a los organismos electorales, podría convencer a más electores, resaltó Zárate.

En el caso de Sánchez, quien busca consolidarse como la voz del Perú rural y ha prometido indultar al expresidente Castillo, el interrogante está en el apoyo que logre dentro la izquierda y otros movimientos con voto anti-Fujimorista.

“Habría que ver cómo se comportaría más bien la izquierda más progresista que quedó fuera de la segunda vuelta, que es la izquierda de Ahora Nación de López Chau. ¿Qué tipo de apoyo le darían esta vez? Sí es que le darían apoyo”, dijo Zárate a CNN.

Una segunda vuelta y un escenario político que en el Perú pueden cambiar en un pestañeo.

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Fuente: cnn.com